CAPITULO 4

“Nunca sabemos lo que piensan los demás”
(Punto de vista principal)

Al abrirse la puerta y voltear vi que era un chico, basto solo una mirada rápida para recordarlo, era un poco alto, pelinegro; delgado pero lo tanto, vestía una chamarra café y debajo una playera con estampado de algún paisaje formado por distintas figuras, todo junto a unos pantalones holgados y unos tenis algo desgastados.

Traté de hacerme el despistado mirando mi celular pero pareció no importarle en lo absoluto.
Preguntó si podía sentarse a un costado mío, contesté lo más apropiado y amable que pude y se sentó.
 Pasaron unos segundos que parecían eternos y traté de romper con la incomodidad que creo que ambos percibimos.
—¿Eres amigo de seb?— pregunté tratando de al menos no sonar obligado a hablar.
—si, bueno lo conozco de hace casi dos años, espero que sí— dijo en el tono más amable posible.
El conocía a Sebastián mucho antes de que yo lo conociera, me causaba un poco de curiosidad, tal vez si lograba descubrir cómo poder hablar de nuevo con él.
—y tú?— soltó al ver que no decía nada.
—oh , yo , eso creo.—dije sin pensar mucho en mis palabras 
—enserio? ¿Qué sucedió?— griego un poco para mirarme 
—nada importante— contesté rápido.
—Entonces por qué estás aquí?, sin ofender claro— 
—ah yo organice la fiesta junto a otros amigos de seb—
—sabes, me parece una forma peculiar de disfrutar de lo buena que es — 
—lo se.—
Después de eso el silencio regresó, pero de una forma un poco diferente, ya no era en mismo silencio al estar con alguien completamente desconocido, volvió como un momento a solas.

Después de estar en silencio vimos la puerta abrirse, de ella ví salir a Sebas, estaba tan nervioso que no creí que sabría si estaba ahí.

—hola.— dijo seriamente mirando a los dos.
—hola.— contestamos rápido y vimos como se volteaba a verme 
—alex me contó que organizarse todo esto con ellos, gracias.—
No sabía cómo responder sin sentirme nervioso, así que me límite a un simple “no hay pex” 

Sebastián se quedó un momento mirándome, como si aún tuviera algo que decirme, parecía eterno ese momento. No hubo nada.

—no sabía que se conocían— se dirigió de nuevo a aquel chico del cual aún desconocía su nombre.

—acabamos de conocernos, de hecho…—trato de decirme pero yo había regresado a la fiesta.

Necesitaba encontrar mi libreta, pase por todos lados, la cocina y en el comedor no había nada, pude sentir como mis piernas ganaban velocidad al caminar sabiendo que podía estar en manos de cualquiera en la fiesta.

De repente choque con alguien , era de nuevo este chico.
“Ahí estás” dijo al verme.

Por un momento pensé en tratar de irme y seguir buscando mi libreta hasta que ví que la tenía en sus manos 

Trato de hablarme aunque no podía apartar la vista de sus manos, estaba perdido en mil preguntas en mi mente. 
Antes de abrirla llegó Cristian trayendo con dificultad tres vasos.

—¿Esa no es tu libreta?— señaló a las manos de aquel chico.

—oh, lo siento creí que era una especie de álbum con fotografías de Sebas— y me dió la libreta.

—es bueno que hagas nuevos amigos, me alegro por ti , Gus — se alejó al ver qué todos se juntaban en un rincón de la sala.

—¿Gus?—Preguntó mirándome directamente a los ojos, como si tratara de ver mi alma.

—Gustavo, pero me dicen así.— al fin podía respirar tranquilo, trate de no mostrar mi nervios pero mis manos comenzaron a moverse alrededor de la libreta.

—un gusto, aunque parece que no nos habíamos presentado ahí afuera: soy Bruno por cierto— 

Me extendió su mano y después de un pequeño estrechón permanecimos en silencio viendo cómo Cristian jugaba a la botella junto a un montón de completos desconocidos, (para mí por supuesto)

De un momento a otro comencé a sentirme mareado, aunque un poco más libre, quizá fue por el alcohol que hacían pasar por refresco.

No bebí más de algún vaso rojo.

Alex me sugirió unirme a jugar con ellos y por un impulso extraño me encuentro en un círculo de adolescentes frente a una botella vacía.

Mire al frente y ví como ese chico… Bruno se unía a nosotros, así con todos listos comenzó el juego.

Las reglas eran fáciles de entender, cada uno tenía su oportunidad de girar la botella, si la base quedaba a quien la giraba el preguntaba “verdad o reto” pero al contrario, si era la boquilla de la botella que miraba a quien la giró tenía que dar un beso con la persona del otro lado de la botella.

Primero Máx giro la botella y después se besó con Hanna la chica pelirroja que su día a día era estar en el jardín de la escuela; después fue el turno de Rodrigo quien hizo la pregunta, siguieron tres personas después de él que desconocía por completo, después fue mi turno, me sudaban las manos , tanto que al sostener la botella para darle vuelta se resbaló y se desvío.

Me dieron otra oportunidad así que la gire con torpeza, después de girar me tocaba hacer la pregunta, pero no había nadie del otro lado. 

Siguieron pasando los turnos hasta que fue el de Bruno, quien también dió un beso a Hanna, pude notar a Max sonriendo con una incomodidad sutil, parecía que a Hanna le gustaba.

Vi muchos giros de botella, besos tras besos separados por algunas verdades y retos.
En la última ronda Laura, quien giró la botella tenía que besarme, no estaba listo para besar a nadie, así que solo fue un beso en la mejilla, que todos desprecian.

Todos estaban emocionados por la última ronda de todos, Bruno la finaliza y al girarla todos se sorprenden al ver que tenía que ser un beso, no a cualquiera, si no a mi. 

Después de pensarlo mucho y de algunas porras para animar acepté. 
Bruno se acercó un poco lento para no asustarme, simplemente cerré los ojos y pude escuchar los gritos emocionados de los demás en el círculo.

Al abrirlos pude notar como Sebastián estaba parado en el marco de la puerta mirándome y después alejándose a la entrada de la casa. De

Comentarios

Entradas más populares de este blog

CAPITULO 1

Sinopsis

CAPITULO 2